Registrando la memoria colectiva
- Venecia Derecha
- Feb 20, 2025
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Desde pequeño crecí escuchando historias contadas por mi abuelo y abuela en nuestra lengua materna, el kichwa “Runa shimi”. Me contaban acerca de la forma en la que vivían, sus travesías, sus tristezas y sobre todo sus alegrías.
Y En este contexto, la oralidad cumple un papel importante en la transmisión de conocimientos y más aún cuando hablamos de nuestra cosmovisión, nuestra cultura, nuestra forma de vivir. Sin embargo, cada vez surgen nuevos desafíos que viene de forma paralela con el supuesto “desarrollo” que muchos conocen e intentan implementar. La pérdida de nuestra lengua y la imposición de ideales de superioridad según tu color de piel, tu idioma, tu forma de vestir, etc han influenciado para que muchos de nuestros “ayllus” (miembros de la familia extendida) a lo largo de la estas últimas décadas pierdan su conexión con la comunidad o decidan alejarse de la misma por miedo a ser discriminados o menos preciados.

Mis padres a pesar de las pocas o casi nulas opciones que existían en ese entonces decidieron buscar una forma para que podamos recibir una educación adecuada, con el objetivo de tener más oportunidades en un mundo tan cambiante. Esta decisión implicó dejar por unos años la comunidad antes de volver nuevamente, escena que se repetiría unos años después.
Cuando me encontraba lejos de mi comunidad extrañaba a mis abuelos, nadar ir al río con mis primos, caminar en la selva, trepar árboles frutales y sobre todo las historias que aún me faltaban escuchar, aquellas relacionadas a nuestros ancestros, porque el conocer sus nombres, sus pensamientos se convierten en un reflejo de ellos mismos, nos permiten estar más cerca y caminar con aprecio y respeto por donde ellos algún día caminaron.
Recuerdo que desde que vi por primera vez una cámara y una foto siempre me dio curiosidad por entender cómo funcionan. Cuando venía algún “ransia”, palabra para referirse a un extranjero, todo queríamos una foto, luego con el primer celular en mi familia yo siempre quería hacer fotos, sobre todo de la naturaleza y ahora aprecio cada una de esas fotos que pude hacer. Mientras pasaban los años iba entendiendo más el mundo, la importancia de preservar nuestra cultura, nuestra memoria, nuestra forma de vivir. Junto a mis primos y amigos íbamos entendiendo el rol de debíamos frente desafíos socioculturales y ambientales sobre todo, a la vez que aprendíamos sobre nuestros orígenes, nuestras raíces.
Es increíble ahora poder tener esta oportunidad de poder registrar las memorias de nuestra comunidad, nuestros ayllus. Sobre todo porque ya muchos de los ancianos no están con nosotros y todo ese conocimiento, esas experiencias se fueron con ellos. El poder capturar ese momento de alegría de alguien que recordó su infancia hace 70 años o la tristeza de algún momento trágico nos permite conectar más con nuestra comunidad, con su pasado, nuestro pasado. Conocer todo esto me causa admiración y sobre todo motivación para continuar con nuestra lucha y defensa de nuestro territorio. A la vez vamos fortaleciendo nuestra memoria colectiva para las actuales y futuras generaciones.

Este proyecto nos ayudó mucho para poder colaborar y trabajar con nuestros ayllus, registrar nuestra propia historia, fortalecer lazos familiares y comunitarios, crear espacios de intercambio de conocimiento y sobre todo dejar un legado que permita a los niños y niñas de nuestra comunidad a no olvidar de dónde venimos y que sea un impulso para lo que quieran ser sin perder la conexión con nuestra comunidad, nuestra selva, nuestro territorio. Recordando que podemos defender lo que somos y lo que amamos desde cualquier espacio en el que se encuentren.
Escrito por Klever Vargas Andi | Co-coordinador Proyecto "Retomando nuestras narrativas, Reforestando nuestras mentes" | Cultural Survival



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